Lo que una empresa puede aprender de los éxitos musicales

Imagina que estás en una sala de reuniones con un equipo de trabajo ante el que tienes que hacer una presentación. El objetivo en ese momento es atraer la atención e inspirar a la audiencia con tu ponencia. Eso es lo que las bandas quieren lograr con sus canciones y llegan a conseguirlo, pero, ¿cómo podemos trasladarlo al terreno empresarial?

 

Inicialmente cuesta encontrar qué conecta la música con el liderazgo, sin embargo, tienen mucho en común. Una banda y un equipo es un conjunto de talentos y personalidades que necesitan actuar en armonía. El fin es conseguir una gran acción: un consumidor entusiasmado o un grupo de fans que crezca cada vez más.

 

Si escuchas tu melodía favorita, te dará los elementos clave para hacer una presentación o una reunión creativa: ritmo, tiempo y dinamismo juegan un papel fundamental.

Una canción dura aproximadamente tres minutos y hay una buena razón para ello. Si es corta y te engancha enseguida tiene una alta probabilidad de convertirse en un éxito que perdurará en la memoria de todos. Seguro que ha venido a tu mente esa canción que no puedes dejar de cantar a todas horas porque te resulta auténtica, inspiradora y extraordinaria. Eso mismo ocurrirá con tu presentación, los empleados y compañeros quedarán entusiasmados con tu mensaje.

 

Durante la exposición, emplearemos los primeros minutos en captar el interés de nuestro público y conseguiremos que se queden con el mensaje clave repitiéndolo en varias ocasiones, como si de un buen estribillo se tratase.

 

Esta teoría ha sido puesta en práctica en BSH. Los miembros del ‘International Executive Program’ han participado en un programa piloto que identifica y promociona los potenciales talentos ofreciéndoles la oportunidad de compartir vivencias y experiencias.

Entre los participantes se encontraban algunos músicos y cantantes como René Rennefeld. El compositor escribió la letra y la música de una canción original sobre BSH con la que entusiasmó a los asistentes.

 

Lanzar un nuevo producto al mercado siempre es una victoria conseguida, pero si acaba convirtiéndose en un éxito es, además, un triunfo para todos.