BSH pionera en tecnología de inducción

Hoy en día es común encontrar en numerosos hogares una placa de inducción sobre la que poder cocinar. Genera calor directamente en el recipiente, y solo si se coloca sobre la zona de cocción, por lo que es más rápida, segura y fácil de limpiar que otras placas eléctricas. Un aparato electrodomésticos que se ha convertido en parte de nuestra vida cotidiana.

Actualmente, BSH cuenta con un equipo de investigación en el Centro de Tecnología de Inducción formado por un centenar de investigadores en colaboración con Universidades y Centros Tecnológicos a nivel nacional e internacional. Pero, ¿cómo nació la tecnología de inducción?

 

Debemos remontarnos en el tiempo más de 25 años para recordar cómo se hicieron los primeros prototipos de placas con tecnología de inducción. Fue en el año 1989 y su elaboración era totalmente artesanal.

José Luís Salvador, maestro de taller, recuerda cómo Javier Sancho, ingeniero de desarrollo, dibujaba los circuitos en papel vegetal y cómo después él elaboraba el circuito impreso con ayuda de un ácido y lámparas ultravioleta.

Trabajaban en un taller de unos 25m2, ubicado en un antiguo laboratorio fotográfico, junto al Club social de Balay, desde donde iban a la tienda de electrónica para conseguir los componentes necesarios para su trabajo.

Así montaron su primera placa.

 

Para crear las primeras series se utilizó una línea de montaje de gas con cuatro operarios expertos a quienes se les había dado una pequeña formación previa. Se fabricaban diez aparatos al día.

Estos aparatos eran testados en un laboratorio. Para ello, se utilizaban pucheros alimentados con un sistema de vasos comunicantes fabricado a mano para que siempre tuviesen agua en ebullición, y se dejaban en constante funcionamiento para probar la resistencia de sus componentes.

José Luís recuerda con cariño a las compañeras que se ofrecieron a probar los tiempos de cocinado para el recetario que acompañaba a los aparatos.

 

Una vez el aparato estaba listo, se llevaba a cabo su instalación. Para ello era imprescindible comprobar previamente que las casas de los usuarios disponían de la instalación eléctrica adecuada. José Luís recuerda que visitaba a los usuarios para hacer la comprobación e incluso, cuando se requería, hacía el trabajo de carpintería y preparaba el hueco tanto para la cocina como para el máster control (el mando externo que controla la cocina).

Lo más sorprendente para los primeros usuarios era su fácil limpieza y lo rápido que calentaba frente a otras tecnologías utilizadas; comentarios que resultaban muy gratificantes para todos los que hicieron posible ese gran reto de la inducción y que, hoy en día, desde BSH continuamos desarrollando.