3 pasos para aprender de los errores

En cada una de las decisiones que tomamos en nuestra vida diaria, desde la más simple a la más importante, corremos el riesgo de equivocarnos. Son numerosas las personas que ven esas equivocaciones como obstáculos para su crecimiento personal o profesional y optan por no aceptar sus errores. Sin embargo, hay quienes en lugar de lamentarse deciden aprovechar la experiencia para aprender y convierten su error en un error inteligente del que poder extraer nuevos conocimientos.

 

Todos cometemos errores, pero no todos los afrontamos de la misma manera. Como empleados, podemos equivocarnos realizando alguna de nuestras tareas, lo importante es afrontarlo y aprovecharlo para aprender de la experiencia y salir adelante.

Cuando los trabajadores tienen una actitud adecuada y la empresa crea un ambiente conciliador se puede hacer un análisis para aprender de los errores y evitar que se repitan constantemente. De esta manera, un error se convierte en un error inteligente.

 

¿Cómo podemos aprender de nuestros errores? Siguiendo una estrategia de aprendizaje basada en tres pasos:

 

1. Detectar los errores

El objetivo es detectar los fallos con la mayor rapidez posible para que no se transformen en un problema mayor. No ocultarlos ayudará a que sirvan de lección, transformándolos en oportunidades de aprendizaje y así poder alcanzar resultados positivos.

 

Podemos detectar tres clases de errores:

-Errores en operaciones rutinarias o predecibles que pueden ser previstos.

-Errores en operaciones complejas, que no pueden ser evitados, pero sí gestionados para que no deriven en catástrofes.

-Errores no buscados. Son muy valiosos porque generan un mayor conocimiento.

 

2. Analizar los errores

Una vez detectado el error debemos ir más allá de las razones obvias para poder entender la raíz de la causa. Realizaremos un análisis muy detallado para entender qué ha pasado y cómo preverlo para que no vuelva a ocurrir. A la hora de analizar los aciertos y los errores hay que ser lo más honesto posible con uno mismo y buscar los motivos reales.

 

3. Promover la experimentación

Una de las prácticas más efectivas para prevenir posibles errores es conocerlos con antelación. ¿Cómo es esto posible? Desarrollando pruebas piloto que se llevan a cabo bajo condiciones representativas, de manera que se pueda mostrar qué es lo que no va a funcionar. Se trata de experimentar creando fallos estratégicos, en el lugar y momento adecuado, que ayuden a mostrar los posibles errores.

 

Para continuar creciendo personal y profesionalmente es importante analizar tanto nuestros aciertos como nuestros errores.

En el ámbito empresarial, las organizaciones y empresas excepcionales serán aquellas que sean capaces de detectar y analizar los errores para convertirlos en errores inteligentes de los que aprender y los cuáles les permitan continuar innovando.